domingo, 8 de agosto de 2010

Tanto es el miedo y las ansias de salir corriendo,
que no llegamos a ver el sol, pasada la tormenta.
La cobardía nos desorienta, nos lleva a lo incierto,
nos equivocamos, nos lastimamos.
Nos creemos triunfantes, soñamos otra realidad,
y vivimos la que podemos, existimos en la que podemos.
Fabulamos, desmerecemos nuestras propias vidas.
Nos cerramos, nos escondemos, nos perdemos, desaparecemos,
poco a poco, dejamos de existir.
Nos vamos muriendo en vida, cada vez más, cada vez más difícil
es ver la luz al final del inmenso túnel, frío y despiadado,
que es a lo que llamamos vida... un tormento.

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